BARDANA
Nombre latín: Arctium minus
Otros nombres:
- Castellano: Bardana, Lampazo mayor, Lampazo menor, Bardana ordinaria.
- Catalán: Bardana.
- Vasco: Lapa, Lapaitz, Lapatz,
- Alemán: Grosse klette.
- Inglés: Burdock.
- Francés: Bardane.
- Italiano : Bardana.
- Holandés :
- Portugués : Bardana-Maior, erba-dos-pegamassos, erba dos tinhosos
-
Arctium minus
Tipo: Planta bianual (necesita dos años para florecer)
Color: verde con flores violáceas rodeadas de pequeñas hojas espinadas.
Características: planta poco aromática que puede parecer como
una hierba silvestre más.
Flores: violáceas o purpúreas. Florece en verano.
Multiplicación: por semillas, últimos de agosto y todo septiembre.
Riego: normal, pues le gusta la humedad.
Situación: lugares de Sol y Sombra alternos.
Tierra: compost, o “tierra preparada para jardín”. También arena con guijarros para que drene bien y pueda expandir su raíz.
Recolección: las raíces, hojas y semillas en su segundo año de desarrollo en primavera.
Principios activos: olienos y poliínos, ácido acético, propiónico, isovalérico, ácidos fenólicos, lapafenos. Aceite esencial: carburos sesquiterpénicos, aldehidos aromáticos, inulina (entre 50-60% en su raíz) Otros: fitosteroles, sales potásicas, taninos, mucílagos, etc.
Así es
La bardana la encontramos, en todo el territorio siendo más escasa en Catalunya, Valencia, Murcia y Andalucía. Es una planta herbácea con tallos robustos y erectos ramificados con fileteados en blanco o purpúreos alternando con bandas verdes recubiertas de finitos pelitos cortos adheridos. Sus hojas son de tamaño considerable cordiformes en su base y su tamaño va en orden decreciente según va creciendo. La flor es tubulosa y aparece en forma de ramilletes de unos 3 ó 4 cms de grosor, incluyendo sus hojas punzantes. Las florecillas violáceas o purpúreas, se ven sobrepasadas por la altura de las cabezuelas.
El fruto es un aquenio. Se puede encontrar en vertederos, lugares donde haya escombros, lugares abandonados y también en zonas habitadas. Casi siempre la encontraremos en climas templados.
Terapéutica
Esta planta se hizo famosa en Inglaterra pues la Corte del rey Enrique VIII, le hecho el ojo para tratar de paliar de la sífilis a su monarca.
Se utiliza en el tratamiento de la diabetes tipo II, fiebre, reumatismo, gota, litiasis urinaria, forunculosis, eccemas, acné psoriasis, seborrea, anorexia nerviosa, y otras. Ejerce una acción antimicrobiana atribuida a los poliacetilenos que contiene, esto explica su uso tradicional en el tratamiento del acné. Se la conoce como curalotodo, ya que según se dice con ella se han sanado todo tipo de heridas. Asimismo, se realizan preparados de ungüentos, aceites, etc.
No obstante, la persona jamás debe automedicarse a sí misma, sino que debe de recurrir al especialista sea médico, farmacéutico, o especialista en medicina natural.
Cultivo personal
La bardana no es que sea una planta atractiva para cultivarla en el jardín de casa, pero si tienes afición por el mundo vegetal, esta planta será tan apreciada en tu jardín, como lo podría ser el espliego, o el tomillo o cualquier otra. La diferencia, es esta hierba no resulta aromática, y parece más una mala hierba que una curalotodo, pero os animamos a que la tengáis en cuenta y así podáis explicar a vuestras amistades que esa planta que parece una hierba vulgar, tiene grandes cualidades medicinales. Para interés de la persona aficionada, le diremos que se debe de plantar en septiembre, o también rondando finales de agosto. El suelo requiere de cierto grado de humedad, y crece sana y fuerte cuando el Sol y la sombra le son equilibrados. Las raíces, las hojas y los tallos, se recomienda que se recolecten a partir del segundo año, que es cuando la planta a adquirido su mayor contenido en principios activos, No obstante se debe tener en cuenta de efectuar la recolección antes de su floración, en caso contrario sus virtudes desaparecen, pero tampoco nos fijemos demasiado en una bardana envejecida por los años ya que tampoco podrá brindarnos los principios activos que necesitaremos para un tratamiento. Una vez se han recolectado, se deben abrir en canal o transversalmente y exponerlas al Sol para su secado más rápido.
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